19.12.07

Juegos y azar

Fue una mañana de octubre cuando se vieron por primera vez. Solían coger el mismo autobús, en la misma parada y se sentaban al final del todo, separados sólo por un asiento. No cruzaban palabra, ni siquiera se miraban, sólo eran capaces de observarse con deseo cuando el otro no miraba. Se trataba de un juego no pactado, al que los dos jugaban sin necesidad de aclarar las reglas. Ella se bajaba un poco antes que él, y disfrutaba sientiéndose observada, casi podía notar su mirada clavada en su nuca y como un escalofrío recorría su espalda y se colaba por su ropa interior acariciando sus muslos. Una vez en la acera era capaz de levantar la mirada y fijarla en sus ojos, era el único instante en el que eran lo suficientemente valientes como para mirarse sin ningún temor. Se alimentaban de esas miradas, vivían aferrados a ellas y sus noches se llenaban con el recuerdo de esa misma mañana y su viaje en autobús.
Después de cenar, ella, se tumbaba en el sofá. Lo que daban en la tele no tenía importancia, ella miraba al techo y soñaba. Soñaba despierta imaginando esas manos suaves y firmes acariciando su cuello, imaginaba su aliento susurrándole en el oido, imaginaba su lengua buscando la suya, enredándose y entonces, cerraba los ojos y dejaba que su cuerpo hablara por ella, se retorcia, gemía y gritaba el nombre de alquien que no conocía en realidad. Después de cenar, él, se tumbaba en el sofá, pero no lograba concentrarse en nada. Cambiaba de canal como un autómata y en lo único que pensaba era en su sonrisa. La deseaba, deseaba tocarla, deseaba abrazarla, besarla y comérsela entera; y también soñaba despierto con lenguas que se enredan y sudores que empañan espejos y ventanas. Pero la noche terminaba igual para los dos. Solitaria. Silenciosa. Agotadora. Pasaba que no sabían ya separar la realidad de la ficción, y se convencieron de que su vida transcurria en un sofá y que, de noche, soñaban con un autobús y un juego sin reglas establecidas.

12 comentarios:

molinos dijo...

ya no sé que decir.....

besos mil

p.d. alvarez dijo...

Las cosas que hacemos sin saber por qué.

O por qué nunca nos animamos a hablar con esa persona en el autobús!

Habría que animarse, aunque sea, a no decir nada.

jordicine dijo...

Que no haya reglas puede ser peligroso... y apasionante a la vez. Petons, Princess.

El Andresino en serie dijo...

reglas???? alguien ha fijado unas reglas para la pasion alguna vez???

si alguien las tiene que me las envie poruqe a mi lo que me gusta es saltarmelas.

una puñalaita maliciosa

Agnóstico Apático dijo...

está muy bien expresado... a mi me pasa algo parecido con una chica con la que coincido en el cine cada martes... de verdad.

El opositor enmascarado dijo...

Como Rosario y yo en la biblioteca, pero ella siempre vestía la falda escocesa del uniforme y yo no me atrevía a mirarla, solamente a la cara. No está bien mirar las piernas de una chica.

adam dijo...

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Beatitudes dijo...

A veces es preferible arriesgar, no quedarse con dudas y sueños.
Aunque a mi gusto, eran dos histericos.

Saludos, muy buen blog

WODEHOUSE dijo...

Vaya plan!. Si alguno de los dos diese un primer paso...en el fondo creo que somos unos eternos inseguros. Nos complicamos o es que nos gusta el morbo?????. Nos asusta el compromiso...

Mari dijo...

las casualidades nos norman
un beso niña dulce

Kitty-Wy dijo...

Pero mientras no se hablen, no se toquen... igual la magia no se rompe.

Kitty-Wu dijo...

jajajaj, donde dije Wy digo Wu